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BITÁCORA DE LA FILMACIÓN DE JESÚS DE PUNTA DEL ESTE (V)


Este nuevo texto que publicamos se titula EL CONRAD y es el adelanto exclusivo para nuestros blogs del capítulo 99 del libro inédito de HUGO GIOVANETTI VIOLA, EL TALLER DE LA VIDA / CONFESIONES.

Cuando filmamos en el Rivendel Gerardo Pérez Céspedes me sugirió que me contactara con el Vicepresidente de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, encargada de organizar y programar el cuarto Festival Piriápolis de Película que se realizaría entre el 10 y el 12 de agosto de 2007 en el Hotel Argentino.

Jorge Jellinek se interesó enseguida en exhibir el documental Itinerarios I completo y un making-off de Jesús de Punta del Este, y además nos vinculó con la Dirección de Cultura de la Intendencia Municipal de Maldonado, una de las instituciones auspiciantes del Primer Encuentro Nacional de Cine que se desarrolló entre el 16 y el 29 de julio en el Archivo Nacional de la Imagen, la Sala Hugo Balzo del Complejo Sodre y el Hotel Conrad.

Entonces nos decidimos a filmar el concierto de Leonardo Regusci en el anfiteatro barrial de la plaza de la Torre del Vigía el sábado 21 de julio a mediodía, y de noche predicar en bloque en el templo del glamour.


Y Gastón Ciarlo, “Dino”, a quien habíamos visitado en Dolores unas semanas atrás, viajó cinco horas en ómnibus para actuar con Willy Wood y su banda. El autor de Milonga de pelo largo, uno de los doce Capitanes del Vuelo estudiados en el Laboratorio de Artes de Leonardo Regusci, había empezado a gorjear en el 58 y ahora compartía el estribillo de su shakeaspereana milonga Tablas con un muchacho nacido en el 85: Morir sobre un escenario / estando rodeado de amigos / lograr que lleves en los labios / el último de mis suspiros / mi vida / mi alma.

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La semana pasada el historiador y legendario comunicador Nelson Caula escarbó agudamente durante una entrevista que nos hizo en CX 38: ¿Pero por qué la Torre del Vigía? ¿Por qué el quilombo de Naná?

Y le contestamos lo mismo que a un periodista del Canal 7, en plena ex-Plaza del Recreo, cuando rodamos los primeros exteriores: Porque Punta del Este representa el falso vuelo de Jerusalén, y porque la Torre del Vigía, en cambio, es un falo construido para defender esta tierra. Cuando los ingleses tomaron Maldonado los fernandinos pelearon parapetados en la catedral a medio terminar. Y, con todo respeto, tanto Casapueblo como el Conrad no significan para nosotros más que una especie de pastelería de postal. Y lo que necesitamos es reforzar nuestro perfil iconográfico con belleza uruguaya digna de la Purificación. En todos los niveles. Al establishment le encanta lustrar un Oscar acorde con la culturita del paño tibio, por ejemplo, pero el ganador del Cervantes prefirió morir lejos de la mediocridad oficial. Y el Negro Jefe se hubiera tomado muchos tintos lija con Leonardo Regusci en un quilombo.

Y la noche del 21 de julio presentamos nuestro making-off en un salón del Conrad y vivimos una de esas comuniones con el público que te caldean la vida, como decía Espínola Gómez.



Las representantes del Departamento de Cultura de la Intendencia Municipal de Maldonado, Alejandrina Morelli y Roxana Ukmar, tuvieron la extraordinaria idea, al final de la exhibición, de que hiciéramos pasar al frente a todos los integrantes presentes de nuestra democrática comparsa, y allí se unieron para agradecer un eufórico aplauso los niños Federico Moure y Kueishya Barrero junto con Álvaro Moure Clouzet. Willy Wood, Leticia Acosta, Martín “Pitu” Ferreyra, Fernanda Sanjurjo, Cristina Velázquez, Sabrina Speranza, María Isabel Espinosa, Juan Comesaña, Gerardo Pérez Céspedes, Ale Spinetti, Norina Torres, Mónica Pedreira, Judith Varela, Rosa Echenique, Gonzalo Rey, Javier Nadales, Leonardo Nadales, Martín García, Silvia Silvestri y un servidor.

La originalidad de Cristo no sólo es el amor al prójimo, sino particularmente el amor al enemigo, profundiza Alberto Methol Ferré en La América Latina del Siglo XXI: La dialéctica amigo-enemigo en términos cristianos no se resuelve con el aniquilamiento del enemigo, sino con la recuperación del enemigo como amigo.

Volvemos machacar, entonces, con lo expuesto en La Gozadera cuando se realizó el estreno montevideano del making-off de Jesús de Punta del Este:

No puede haber belleza uruguaya en ningún discurso que no genere una base de unión hacia una humanidad nueva fermentada sobre arquetipos universales pero enriquecida con nuestras incanjeables facciones. Y todo esto implica la complicadísima construcción de una cultura con un sentido purificador y enamorado del vuelo. Por eso lo profundamente oriental o uruguayo, como quiera llamársele, tiene que engancharse con Artigas o distanciarse de lo cósmico.
Y no podemos olvidar jamás que el consumismo salvaje es capaz de incendiarnos la fe para vender tristeza. Le molesta este amor.

HUGO GIOVANETTI VIOLA