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lunes

LA NEUROSIS DE LA MODERNIDAD

LEONARDO REGUSCI & OLVER GILBERTO DE LEÓN

Leonardo Regusci nació en San Carlos y cuando fuimos a Dolores a ver Dino me enteré que teníamos un gran amigo en común: el Profesor Olver Gilberto De León, Maître de Conferénces à l’Université de Paris-Sorbonne, Paris IV.
Olver se exilió en 1975 y en las últimas dos décadas se ha constituido en el factótum más importante de la cultura latinoamericana en París. Y durante su infancia, cuando vendía pan descalzo en San Carlos, fue compañero de escuela de la abuela de “Jesús de Punta del Este”.
“Yo leo bien el francés” me contó Leonardo Regusci, “y hace un tiempo me prestaron una antología del cuento negro y policial latinoamericano hecha por De León y me quedé asombrado, porque era un verdadero mapa de nuestra locura continental. Y sobre todo del miedo que tantas veces no nos deja ser felices. Y un día conseguí el mail de Olver y lo felicité por la antología, y enseguida me comentó que ya tiene preparada una segunda selección del cuento negro y policial, donde los narradores de las últimas generaciones aparecen entelarañados por un miedo tan fantasmal que uno llega a la conclusión de que el hombre-masa posmoderno es capaz de inventarse enemigos para poder sentirse acorralado. Ya no sabe vivir de otra manera”.
Y esa noche, mientras volvíamos a Maldonado después de cantar y charlar horas con Dino le comenté a Leonardo: “¿Sabés lo que hacíamos con Olver cuando las patriadas culturales se nos ponían muy bravas? Nos tomábamos un par de botellas de tinto y aullábamos el final de uno de los más grandes himnos de Silvio: ‘El que tenga una canción tendrá tormenta / el que tenga compañía soledad / el que siga buen camino tendrá sillas / peligrosas, que lo inviten a parar. / Pero vale la canción buena tormenta / y la compañía vale soledad / siempre vale la agonía de la prisa / aunque se llene de sillas la verdad”.
Y entonces Jesús de Punta del Este lloró silenciosamente durante varios quilómetros y al final murmuró: “Qué hermoso que es haber nacido para limpiar el mapa del Espíritu Santo, loco. Aunque se llene de miedo la verdad”.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

jueves

LA TRINCHERA ESTRELLADA


UNA ARENGA DE LEONARDO REGUSCI

Una vez un periodista le preguntó a Leonardo Regusci por qué le llamaba “la trinchera estrellada” al Laboratorio de Artes que fundó en el quilombo de Naná, y “Jesús de Punta del Este” sintetizó su programática con esta arenga escrita, que leyó en una radio comunitaria de Maldonado una semana antes de ser asesinado:

Todas las tribus de todos los tiempos se desesperaron frente a una posible infinitud vacía.
La festividad consolatoria más importante siempre fue recordar el dorado misterio que se vivió en un estrellerío anterior a la guerra del tiempo.
Eso los hacía sentirse Hombres Nuevos, aunque durante el vértigo nocturno se les enloquecía la PAX-LUX.
Y para que la tribu pudiera purificarse soñando, los magos tallaban al enemigo en la pared de la cueva-trinchera.
El enemigo sigue siendo un dragón que se alimenta de la fe que cada uno lleva ovillada en el cerebelo.
Y cada mago es capaz de hipnotizarnos excavando una nueva visión del DEVORADOR DE LA ALMA QUE ANDA EN AMOR.
Algunos también nos agigantan irradiando la certeza de una infinitud áurea que lavará la historia.
Esos cazadores prospectivos son los que nos enseñan a casarnos con el lomo frutal de los atardeceres.
Si tu reproducción del dragón no nos encandila como el Verbo sobre las aguas primordiales no le sirve a la alma.
Pero si transformás cada molécula de la pared de la cueva en una célula y verticalizás a la Bestia resucitamos todos.
La Bestia se vuelve falo y la pared multiplica peces capaces de perforar la montañosidad de la muerte sin fin.
Los artistas son los generadores de la espesura del Hombre Nuevo creado para sobrevolar la pena de la noche.
Hay que pelear por eso.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

domingo

UN SUEÑO DE PABLO VENTURA

¿LA VERDAD ESTÁ VACÍA?
Leonardo Regusci, el personaje de la película “Jesús de Punta del Este”, dio la vida para que Mariana Ventura, la prostituta que vivía con él, abandonara su maldito oficio y dejara de odiar a Dios.
Y Pablo Ventura, el hijo de Mariana, soñó muy pocos días después de la muerte de Leonardo, que tenía que encontrarse con él en la Isla Gorriti y como no encontraba ningún barco se ponía a cantar el “Adagio del agua clara” y podía caminar por el agua, por más olas que hubiera.
El “Adagio del agua clara” es una letra compuesta por “Jesús de Punta del Este” sobre la melodía del Andante del Concierto Nro 21 de Wolgfang Amadeus Mozart para piano y orquesta.
Y reza así: “No podrá el horror / hundir la piel del cielo / porque habrá un mar / bajo tu vuelo. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé / quién soy / y hoy doy / mi fe / y hoy sé / que no sabrá la belleza / dolernos / porque nunca podrá el sol del agua clara / morir. / No / podrá el dolor / hundir la piel del alma / porque habrá un pez / bajo tu calma. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé / quién soy / y hoy doy / mi fe / y hoy sé / que no sabrá la tristeza vencernos / porque nunca podrá el sol el Hombre Nuevo / morir”.

Y esa tarde su madre estaba viendo con cara de asco el programa porteño “En trozos en la Punta”, donde acababa de incorporarse como integrante del panel de desparramadores de caca glamorosa Federica Finkbein, la productora que asesinó a Leonardo, y J. R., el ídolo televisivo, comparó a nuestra época con un windsurf. “Lo mejor de la Punta es que podés dejarte ir sin pensar en nada y sentir que la vida está vacía” fue su mensaje para los fanáticos televidentes.
Entonces el “Patito” Ventura cantó el “Adagio del agua clara” como si ya no pudiera estar triste por la muerte de Leonardo y le dijo a la madre con las pecas resplandecientes: “Este tipo es tan idiota que no se da cuenta que si la vida estuviera vacía los windsurf no flotarían arriba de la luz”.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

MISTERIOS DE UNA PELÍCULA

¿POR QUÉ LEONARDO REGUSCI ABANDONÓ MONTEVIDEO?

Leonardo Regusci, hoy popularmente conocido como “Jesús de Punta del Este”, abandonó Montevideo a los veinticinco años, cuando ya tenía grabados dos CD y estaba terminando otro, para refugiarse en el quilombo de Naná, una amiga de su madre a la que conocía desde su infancia, y fundar un Laboratorio de Artes.
¿Por qué abandonó Montevideo? Esa pregunta la estamos escuchando desde que empezó a funcionar el blog oficial de la película y como la página ya ha sido visitada por más de 4000 navegantes de muchos países, nos sentimos obligados a adelantar una contestación.
¿Saben por qué? Porque Leonardo Regusci era profundamente artiguista y no soportaba la “enfermedad del paño tibio” que sufre constitutivamente nuestra paradojal capital, que está rodeada de agua y llena de sequedad de espíritu.
Artigas se retiró del sitio de Montevideo y dejó que la tomara Alvear, un porteño compadre, para refugiarse abajo de los cielazos de Arerunguá, conviviendo con los indios y los matreros y los yaguaretés. Y allí soñó la Liga Federal. Y cuando Otorgués entró en Montevideo el Jefe de los Orientales fundó Purificación y se quedó allá arriba, pobre pero al servicio de la maravilla cósmica.
Y eso mismo hizo Leonardo Regusci. Mandó todo el carajo y se dedicó a formar gente capaz de liberarnos de la barbarie ilustrada que entorpece nuestra liberación desde siempre. Tampoco hay que olvidarse que Julio Herrera y Reissig, otro maestro clave de “Jesús de Punta del Este”, le llamaba Tontovideo a nuestra capital-desierto.
Pero las voces del cielo son las únicas que terminan por ser escuchadas en el infierno de los desiertos. Y son las únicas que, a la larga, implantan vida eterna. Es por eso que mañana festejamos la Nochebuena. Porque la Estrella de Belén es completamente sorda a los aullidos de las hienas.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

PREGUNTAS AL PADRE FIDEL

¿LA HUMANIDAD ODIA A DIOS?
Leonardo Regusci o “Jesús de Punta del Este”, según sus detractores, no iba nunca a misa. Pero unas horas antes de su muerte se confesó con el padre Fidel Gil, un ex- párroco glaucomatoso de casi ochenta años con el que tenemos un increíble parecido, y en la película aparecen muchas partes del interesantísimo diálogo que mantuvieron a propósito de Mariana Ventura, la prostituta negra que vivía con el cantante y que finalmente abandonó el oficio más viejo y humillante del mundo.
Después del asesinato de Leonardo Regusci -y sobre todo ahora que un “making-off” de la película fue presentado en los festivales de Punta del Este y Piriápolis- el padre Fidel Gil vive escondiéndose de los escarbadores de intimidades, y cuando le pedí que me diera nada más que una opinión sobre el tema de esta historia que nos dolió tanto a todos, insistió: “Me enteré que en este momento hay miles de personas de distintos países visitando la página de Internet donde se exhibe la crucifixión de este santo muchacho. ¿Qué más quiere saber? Mírelo caer, desnudo, ofreciendo la vida para que la humanidad deje de odiar a Dios. Allí está todo dicho”.
Fue realmente asombroso, porque me estaba contestando lo que todavía no le había preguntado. “Entonces usted piensa que la humanidad todavía odia a Dios” me animé a comentarle cuando me acompañó hasta la puerta de la iglesia.
“Sí” sonrió el cura, como quien no llora: “Pero cualquiera sabe que en el planeta azul hay millones y millones de hombres entregando continuamente la vida para que los corazones solitarios sean capaces de desnudarse enamoradamente y encontrar sus estrellas. ¿Alguna vez se imaginó a todos los corazones de la humanidad brillando juntos? Piense. Ese es el infinito más grande de todo el universo. Hay demasiada belleza en danza para poder matarla, y frente a tanta luz el odio es un detalle. Aunque nos duela tanto”.
Y yo me fui pensando en Mariana Ventura.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

LAS SINCRONÍAS

DINO & LEONARDO REGUSCI
Unas semanas antes de morir cantando desnudo en el country de un ex-rey del rock porteño, Leonardo Regusci, el personaje central de la película “Jesús de Punta del Este”, a quien yo conocí en Montevideo en la casa del cineasta Moure Clouzet, me llamó por teléfono porque quería contactarse con Gastón Ciarlo, “Dino”. Le pasé el teléfono, y al otro día me invitó a acompañarlo a Dolores, donde vive nuestro Bob Dylan, y acepté encantado.
Me acuerdo que Leonardo estaba preocupado porque se acababa de encontrar una pulga en la barba y eso le hacía sentir que le había llegado la hora, los que nos hizo terminar llorando de la risa en el auto de Diego Mongrell, el locutor de la radio comunitaria fernandina que se ofreció a llevarnos.
Santiago, el hijo baterista de Dino que tiene ocho años y ya acompaña al padre en vivo, nos mostró una terrible cicatriz toráxica que le dejó una caída desde el techo, y Margarita, su madre, esperó que el alto y luminoso niño se fuera al catecismo para contarnos que había decidido tomar la comunión por cuenta propia porque ellos no son religiosos.
“Y después que los médicos le dijeron que era un milagro que se hubiese salvado de lastimarse un pulmón, Santiago vino y me pidió que le enseñara a rezar y yo apenas me acordaba del Padrenuestro”, explicó Margarita: “Y después que lo rezó dijo que el que lo había salvado era Dios porque el día anterior los catequistas los habían llevado a misa”.
Entonces a Leonardo le empezó a brillar mucho la melena y le preguntó a Dino si no se animaba a acompañarlo en un concierto que pensaba dar en la plaza de la Torre del vigía, dos domingos después. “Me gustaría cantar ‘Tablas’ contigo” confesó a quemarropa: “Porque acabo de cumplir los veinticinco y quisiera despedirme de mi juventud regalándole a la gente ese estribillo maravilloso. La canción la tengo armada con mi banda igual que como está en tu disco”.
“Macanudo” sonrió Gastón Ciarlo: “Aunque a mí las despedidas me ponen un poco nervioso: “¿Por qué no te tocás algo, hermano?”. Y se pusieron a cantar y a tomar vino hasta que anocheció, y cuando llegó Santiago miró fijo a Leonardo y murmuró sin la menor tristeza: “Me parece que vos te parecés demasiado a Jesús”.
Y los tres le festejamos la observación, pero nadie se animó a contarle al niño músico el detalle de la pulga en la barba.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

JORGE BOCCANERA & LEONARDO REGUSCI

EL MEJOR DE LOS ESCÁNDALOS

Hay sobresaltos y sobresaltos. Cuando Jesús de Nazaret habla de la necesidad de que existan los escándalos, se refiere a los peores: a la traición de Judas, por ejemplo. Y advierte: ¡pero ay de aquellos que provocan esos escándalos!
La resurrección de Jesús de Nazaret, sin embargo, también es considerada un escándalo para la razón humana. Y aquí hablamos de los mejores sobresaltos: los que nos hacen sentir que una especie de ráfaga sobrehumana nos sobredora de golpe el corazón.
Cuenta Mariana Ventura que, muy pocos días antes de morir, Leonardo Regusci (o “Jesús de Punta del Este”, para los detractores que se divertían con él) recibió un libro de su amigo Jorge Boccanera, “Bestias en un hotel de paso”, y que después de devorarlo compuso la última canción de su vida, precisamente la que cantó unos minutos antes de que una terrible trampa-escándalo lo hiciera sufrir el derrame cerebral en escena.
Esta es la letra de la canción: “Ya perdí lo que nunca fue mío / ya empobrecí hasta el amor / ya falta poco. // Ya lloré por cada humano ya oré / me humillaré hasta humildar / un hombre nuevo. / Y me desintegraré en migas de paz / para que coman todos. / Un relámpago me romperá / en pájaros perfectos. / Me iré. // La lluvia la eternidad un abrazo / el misterio amansará / mis tres tristes ojos. // Y un pájaro se llevará mi corazón / hasta el carozo del sol / se me astillarán los huesos / como huevos de estrella / y me explotarán de los poros mariposas / en el abrazo final / desnudaré las canas de mis alas / y me iré con Dios”.
Y la ex-prostituta que vivía con “Jesús de Punta del Este” está segura, además, de que el poema de Boccanera que realmente le pegó una patada de ángel en la frente a Leonardo fue MADRE (FOTOGRAFÍA DOS). Aquí va:
“Madre, / yo vi al perro en la leche. / ‘Si lo hubieras visto, tu cara se habría escapado de tu cara’. / No, Madre, / vi al perro del amor. / ‘Si hubieras visto eso, tendrías una piedra adentro de la lengua’. / Madre, te juro, vi / al perro de la luz, lo vi de cerca. // La madre inclina la cabeza, llora por él, por todos”.
Hay escándalos y escándalos.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

LA MISIÓN DE LEONARDO REGUSCI

DEFENDER EL OZONO



En los últimos tiempos se ha difundido la noticia de que la humanidad ya está en condiciones de empezar a remendar el agujero de ozono que amenazó con transformar nada menos que al sol en nuestro peor enemigo.
Pero Leonardo Regusci, el ya mítico héroe de la película “Jesús de Punta del Este”, sabe que el peor agujero que cavó la modernidad en el sagrado envoltorio terrestre es la gran mordedura de la “fe en una Más Dimensión” que nos sedaba antes que la patrulla de Spinoza and Co. le metieran el diente al pensamiento humano.
¿Conocen a muchos uruguayos que tengan fe en las misteriosas “causalidades” mal llamadas “casualidades afortunadas” que premian infaliblemente al amor, a la paciencia y a la humilde y todopoderosa certidumbre de que estamos hechos para ser felices?
O mucho mejor dicho: ¿conocen a mucha gente que crea que estamos hechos para construir una felicidad blindada, una especie de sobrenaturalidad aquí en la misma tierra, capaz de derrotar a toda la ruindad y los terremotos materiales y espirituales juntos?
Yo creo que hay multitudes y multitudes soñando, en público o en secreto y en todos los países, con poder concretar esa Nueva Dimensión del ser interior y exterior. Y que la humanidad entera ya empezó a remendar irreversiblemente la rajadura de un materialismo tan soberbio que ni siquiera entendió lo que era la materia.
Pierre Teilhard de Chardin, un científico jesuita que terminó transformándose en uno de los hombres más importantes del siglo, tanto para los creyentes como para los escépticos, escribió en 1919, en su “Himno a la materia”: “Bendita seas, poderosa Materia, evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haces estallar en cada momento nuestros esquemas y nos obligas a buscar cada vez más lejos la verdad” (...) “Yo te bendigo, Materia, y te saludo, no como te describen, reducida o desfigurada, los pontífices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen, de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy, en tu totalidad y tu verdad. Te saludo, inagotable capacidad de ser y de transformación en donde germina y crece la sustancia elegida”.
Y es por servir a esa sustancia elegida, que Leonardo Regusci morirá en este mundo a los veinticinco años. ¿Vale la pena, no?



HUGO GIOVANETTI VIOLA

LA BALADA ROCKERA

EL ARMA INMORTAL DE LEONARDO REGUSCI

El nacimiento del formato-canción que podríamos llamar “balada rockera” se produce paralelamente al del rock cincuentista norteamericano. Pero los que la perfeccionaron explosivamente fueron los muchachos de Liverpool, y además pasó mucho tiempo antes que uno pudiera entender la importancia que tuvo la “producción musical” de George Martin y todo lo misterioso que hay en la conexión de los cuatro genios púberes con aquel quinto elemento portador de una gracia de profundidad y “retoque” capaz de “religarlos” con la gran música europea y que hizo desembocar a los peludos en la concreción del discurso de mayor proyección espiritual a nivel planetario que conoció el siglo.
Los rioplatenses ya teníamos construida hacía décadas nuestra fabulosa redondez tanguera y tantos los Estados Unidos como los trópicos desbordaban de jazz y rock y sones y boleros y cumbias y sambas mestizas, a las que se agregaron la bossa-nova cincuentista en el Brasil y la gran canción rural en el Cono Sur. Pero los Beatles, para hablarlo en Cortázar, “despeinaron” al mundo. Y cuando Jaime Roos provocó un justificado escándalo declarando que para nuestra generación los muchachos de Liverpool fueron más importantes que el Che Guevara, compuso una de sus mejores verdades. Porque el rock es un alarido épico sosegador de la arritmia de posguerra y por eso se toca más que nunca: porque siguen las guerras. Pero la balada rockera sesentista fue capaz de globalizar un romanticismo estructurado que es puro maná.
Y además Leonardo Regusci, el personaje de la película “Jesús de Punta del Este”, se imbrica con la gran tradición de la “canción de texto” iberoamericana inaugurada por Serrat y Silvio Rodríguez, y continuada genialmente en nuestras playas de oro por Alfredo Zitarrosa, Gastón Ciarlo “Dino”, Eduardo Darnauchans y el propio Jaime Roos. Claro que el rubio rasta también se manda sus “rocanroles”, pero su arma musical inmortal es, sin dudas, la balada rockera. Esperá a que salgan la película y el disco y el DVD y te aseguro que el flaco termina enamorándote.

HUGO GIOVANETTI VIOLA

sábado

¿QUÉ COMPONE LEONARDO REGUSCI?

EL ROCK DEL INDIO

¿Qué compone el personaje de “Jesús de Punta del Este”, asesinado impunemente por una perra del establishment posmo a los 25 años? En la película pueden encontrarse algunas canciones donde Leonardo hace extraños collages con textos de San Juan de la Cruz, Antonio Porchia, César Vallejo o Dylan Thomas, entre otros capitanes del vuelo mundial de todos los tiempos. Mirá qué nenes. Y si no conocés a alguno buscalo como puedas, porque son imperdibles. Una de las mejores formas de aprender a tenerse fe es romperse pacientísimamente la cabeza para encontrar lo que nos está buscando.
Hoy queremos adelantar el texto de la última canción de la película, que seguramente se escuchará después de la muerte terrestre de Leonardo, como para demostrar una vez más que
la muerte-nada no existe y que en la Más Dimensión se canta mucho más que en nuestro infernal y maravilloso más acá. Es un rock que Leonardo le compuso a uno de sus maestros, el Indio Solari, líder de Patricio Rey y sus redonditos de ricota, que hoy sigue componiendo solo y grabando y actuando con Los fundamentalistas del aire acondicionado. Se llama Rock del Indio (Cordero atado).
Lleno de miel pero ya sin hormigas / te acordás de la plata y te reís: / sólo quedan almejas en el shopping del alma. / Lleno de sol pero ya sin leones / te acordás del imperio y te reís: / sólo quedan gusanos en el circo del diablo. / Qué bien se baila el rock del esqueleto / con tu bronca en cráneo. / Qué bien se baila el rock del esqueleto / con tu guinda en el cráneo. / Lleno de luz pero ya sin trapecio / te acordás de la muerte y te reís: / sólo quedan estrellas en la carpa del mundo. / Lleno de cruz pero ya sin la roja / te acordás del caníbal y llorás: / sólo quedan hermanos repartiendo el pan viejo. / Qué bien se baila el rock del esqueleto / con el verbo en el cráneo. / Qué bien se baila el rock del esqueleto / con el pez en el cráneo.
Lo que importa es besar la belleza hasta con los pies.

HUGO GIOVANETTI VIOLA